FABRICACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE ARTICULOS TEXTILES,MADERAS,FIBRAS VEGETALES Y OTROS PARA EL HOGAR. ESPECIALMENTE FUTON JAPONES,COLCHONES 100% ALGODON NATURAL PARA BEBES,ADOLECENTES Y ADULTOS,CORTINAS DE TOTORA,SILLÓNCAMAS EN MADERAS NATIVAS Y TELAS DE ALGODÓN.
domingo, 29 de junio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
EL FUTÓN
Hace ya casi unas tres décadas que el FUTON está introducido en OCCIDENTE.
Desde entonces, se ha aprendido muchas cosas y perfeccionado otras. Se ha ampliado la gama de materiales de relleno buscando así la adaptación a las distintas necesidades de descanso de la población occidental.
Con el FUTON tradicional nos adentramos en la filosofía del dormir sobre principios firmes. Pero las personas son diferentes y también difieren las exigencias en lo que se refiere a una buena cama. Por ello es importante encontrar un surtido de colchones naturales buenos y elásticos.
Hoy podemos decir que hay un Futón para cada necesidad.
Para los que buscan un colchón para intentar suprimir un dolor de espalda concreto, para los que desean más firmeza o más elasticidad, para quienes tienen alergias e intolerancias a determinados tipos de materiales sintéticos y tratados químicamente, para los que buscan un nivel de climatización excelente a la hora de dormir, etc.
Dormir bien es una de las necesidades más importantes del ser humano.
Y dormir bien es una de las condiciones más importantes para la salud.
Un buen dormir nos hace más fuertes y resistentes.
Renovar las cortinas
limpieza en seco alargará su vida”, asegura Beatriz Gancedo. Si prefieres lavarlas en casa, asegúrate de que caben en tu lavadora y fíjate en las especificaciones de la tela. Ten en cuenta que en el primer lavado pueden encoger.
Trucos para ampliar ventanas
Renovar las cortinas: cómo elegirlas para acertar
¿Quieres darle un aire nuevo a tu casa? Solo cambiando las cortinas lo lograrás. Te contamos cuáles son las mejores opciones.
¿Qué tipo de tela es la más adecuada?
Dependerá de la función de la cortina y del estilo que busques. Si quieres conseguir intimidad, lo mejor son los tejidos pesados como el tafetán o las chenillas. En cambio, si lo que buscas es dejar pasar la luz, elige textiles finos, como las gasas.
En cuanto al estilo, para dar a la casa un aire fresco convienen los tejidos naturales como el algodón o el lino; para un ambiente romántico, las gasas o las sedas; y para uno sofisticado, cortinas de telas pesadas con una bonita caída.
Cortina o estor, ¿qué es más práctico?
Depende del sistema de abertura de la ventana. Las correderas admiten cualquier opción, pero en las practicables u oscilobatientes es más práctico poner cortinas para poder abrir la ventana más fácilmente. Si eliges un estor, debe tener espacio suficiente para recogerse totalmente en la parte superior de la ventana.
Barras y rieles, ¿cuánto deben medir?
Para aprovechar al máximo la apertura de las ventanas, las barras y los rieles deben ser más anchos que ellas. Así podrás recoger por completo las cortinas sin tapar ni un cm de la ventana. En ventanas de tamaño estándar deben sobrepasarla entre 7 y 15 cm por cada lado, y en ventanales anchos, unos 22 cm por cada lado.
¿Cómo elijo el color de las cortinas?
Su color debe ser de la misma gama –o un color coordinado– que los tonos de la tapicería de los muebles y del resto de textiles de la estancia. Si dudas, opta por tonos neutros y acertarás. No conviene mezclar estampados diferentes, ya que es difícil combinarlos bien.
¿Qué sistemas existen para colgarlas?
Los básicos son las barras y los rieles. Las barras son fáciles de instalar y decorativas (las hay de muchos materiales y colores). Los rieles permiten manejar más fácilmente la cortina, se colocan en el techo y se usan para tapar tambores de persianas o cuando no hay espacio para una barra. Otra opción son los tensores de acero, eficaces y discretos.
¿Se llevan las cortinas dobles?
Sí, para dar más protagonismo a las ventanas. Pero resérvalas para grandes ventanales y puertas balconeras. “La combinación más habitual es la de cortinas y visillos, pero hoy se opta más por una confección clásica como unas cortinas a tablas con unos estores. El resultado es sereno y contemporáneo”, dicen en KA International.
¿Cuál es la tendencia actual?
“Crear ambientes naturales. Por eso triunfan las telas de lino. Las hay con tramas más o menos abiertas, hilos gruesos o finos, lisos, estampados sutiles o bordados espectaculares...”, dicen en KA International. Se llevan las texturas, los estampados geométricos y las mezclas con oros y platas.
Mucha o poca luz, ¿qué cortina elijo?
El color y el tejido gradúan el paso de luz. Para habitaciones oscuras, escoge tejidos ligeros y vaporosos como visillos o linos de trama abierta. Mejor en tonos claros, que aumentan la luminosidad. Para matizar la luz, opta por cortinas dobles, tejidos tupidos o screens enrollables que tamizan el sol y dejan ver el exterior.
¿Y para estancias pequeñas?
Como norma general, el tamaño de las cortinas debe ser proporcional a las dimensiones de la estancia. En habitaciones pequeñas, viste las ventanas de forma sencilla, con estores o visillos y telas claras o semitransparentes. Mejor si son lisas (o con estampados pequeños) y del mismo tono que la pared.
¿Cada cuánto debo lavar las cortinas?
“Aspíralas cada semana y llévalas a la tintorería cuando necesites lavarlas: laUna ventana pequeña parecerá mayor si la cubres con una cortina más grande que ella. Haz que la barra (y la tela) sea unos 30-50 cm más ancha que la ventana, coloca la cortina a ras de techo y déjala caer hasta el suelo. Así tendrá, además, un aspecto más elegante y vestido.
¿Cómo saber cuánta tela necesito?
Depende del tamaño de la ventana, de la confección y del ancho de la tela (lo habitual es que mida 1,40 m de ancho). “Para saber el ancho de tela que necesitas, mide el ancho de la ventana y multiplícalo por 2,50. Luego, divídelo por el ancho del tejido y sabrás cuántos paños de tela precisas. El largo de los paños lo sabrás midiendo la altura de la ventana y sumándole 50 cm para confeccionar el bajo y la cabecilla de la cortina”, dice Beatriz Gancedo de Tapicerías Gancedo.
¿Y en la cocina y el baño?
En estas estancias se generan humos, vapores y olores que impregnan rápidamente las cortinas. Por eso una buena solución son las venecianas o estores de lamas. Los hay que incluyen tratamientos antihumedad e incorporan textiles que les dan una apariencia más elegante. Otros son ignífugos. Otra opción son las cortinas de algodón o mezcla que se pueden lavar a menudo.
En cuanto a la confección, el sistema más empleado es el del estor.
¿Cuánto cuesta renovar las cortinas?
El precio varía mucho según el tejido (ancho de la tela, composición...), del tipo de confección y de la instalación. En general, los rieles son más económicos que las barras, cuyo precio varía
sábado, 3 de mayo de 2014
Dormir bien con un Futon, el colchón Japonés
Dormir bien con un Futon, el colchón Japonés
Hace ya casi unas tres décadas que el FUTON está introducido en OCCIDENTE.
Desde entonces, se ha aprendido muchas cosas y perfeccionado otras. Se ha ampliado la gama de materiales de relleno buscando así la adaptación a las distintas necesidades de descanso de la población occidental.
Con el FUTON tradicional nos adentramos en la filosofía del dormir sobre principios firmes. Pero las personas son diferentes y también difieren las exigencias en lo que se refiere a una buena cama. Por ello es importante encontrar un surtido de colchones naturales buenos y elásticos.
Hoy podemos decir que hay un Futon para cada necesidad.
Paralos que buscan un colchón para intentar suprimir un dolor de espalda concreto, para los que desean más firmeza o más elasticidad, para quienes tienen alergias e intolerancias a determinados tipos de materiales sintéticos y tratados químicamente, para los que buscan un nivel de climatización excelente a la hora de dormir, etc.
Dormir bien es una de las necesidades más importantes del ser humano.
Y dormir bien es una de las condiciones más importantes para la salud.
Un buen dormir nos hace más fuertes y resistentes.
EL FUTÓN JAPONÉS
El futón procede del Japón y debería llamarse con más precisión “Shikibuton”, es decir, colchón en japonés. Pero es tan sencillo identificar un futón por este nombre, que para nosotros significa “cama baja”. Al margen de las nominaciones, se trata de un objeto de culto en el mundo de la decoración y el interiorismo.
Otra aclaración que conviene hacer desde un principio: a pesar de su nombre, el futón proviene de antiguas civilizaciones en donde los hombres dormían sobre un colchón de algodón. Babilonia, Mesopotamia, Egipto, e India son los verdaderos creadores del futón.
Nosotros, en nuestra versión occidentalizada del futón, necesitamos un colchón más grueso y suave, puesto que nuestro somier suele ser de madera y por lo tanto más duro que el suave tatami japonés. Por esta razón, nuestro futón suele estar confeccionado en algodón, enriquecido eventualmente con látex para evitar que se deforme, o de guata.
En los años 70, William Brouwer tuvo la genial idea de llevar el futón a los Estados Unidos del norte, y presentarlo como alternativa confortable y convertible a los muebles y tendencias de la época.
Por lo tanto, fue este diseñador el primero en concebir un marco de madera, inspirado en las líneas japonesas, cuya astucia consistía en poder transformar el futón en sofá. La idea genial se expandió como la pólvora entre los pequeños fabricantes de muebles, y el futón fue todo un éxito entre aquellas personas que vivían en espacios reducidos.
Las ventajas del futón siempre han tenido seguidores incondicionales: en una versión convertible, el futón es una solución confortable y fácil de instalar. Ofrece un excelente cuidado de la espalda y una buena higiene. Es recomendable limpiarlo una vez al año.
El futón japonés, fabricado exclusivamente con algodón, debe ser renovado cada 10 años, añadiendo nuevas capas de algodón y retirando las más usadas. Para dormir a la japonesa, se pueden yuxtaponer dos tatamis, situando el futón por encima. Es más duro, es sano, y es recomendable para la espalda.
viernes, 2 de mayo de 2014
Descubre las telas ecológicas
Las fibras ecológicas, y en consecuencia las telas que se confeccionan a partir de ellas, son respetuosas con el medio ambiente, confortables y saludables, ¿quieres conocerlas?
Las fibras naturales representan una alternativa sostenible a las sintéticas, sobre todo si son biológicas (es decir, que no se han utilizado pesticidas, fungicidas sintéticos o fertilizantes inorgánicos en su cultivo) y ecológicas (no contienen sustancias tóxicas). Su origen puede ser animal o vegetal y se presupone también que su comercio es justo y atiende a estándares de responsabilidad social.Por qué decidirse
Las fibras ecológicas representan una opción saludable. Proporcionan una ventilación natural porque permiten transpirar y no retienen la humedad, como el algodón. Algunas presentan una resistencia natural contra hongos y ácaros e incluso hay fibras, como el lino, que tienen propiedades antibacterianas. Además, su proceso de tintado es ecológico (los tintes no contienen sustancias tóxicas, se utiliza menos cantidad de agua en el proceso y la que sobra, se depura). A estas cualidades, las fibras naturales ecológicas representan, frente a las sintéticas, una opción sostenible, basada en la eficiencia energética (en el tintado). Asimismo, las materias primas renovables y los procesos industriales que reducen las emisiones de dióxido de carbono.
En el hogar
Las fibras naturales ecológicas proporcionan buena resistencia, por lo que su uso en el hogar es un acierto. Así, tanto la lana, el algodón como el lino ecológico se recomiendan para todos los espacios de la casa, ya que se pueden lavar y planchar en casa. De dónde los utilices dependerá qué tela necesitarás. Por ejemplo, una loneta será perfecta para exteriores o fundas de sofá. En cambio, un terciopelo (que también se realiza con fibra de algodón) será más adecuado para cojines. El lino, que destaca por ser un material fresco, y que puede brindar un aspecto desde rústico hasta más delicado, se emplea a menudo en cortinas, tapicerías o fundas de sofás y butacas. El lino y el algodón de bajo gramaje también son muy adecuados para ropa de cama, ya que no pesan nada y aportan una frescura muy agradable. La seda, en cambio, al ser más delicada, se recomienda para cortinas o pequeños complementos. Si quisieras usarla para tapizar, mejor que se trate de mobiliario de poco uso, como una banqueta en el dormitorio o una silla en el recibidor.
Otras fibras
El cáñamo se parece al algodón, pero es más resistente. Mezclado con lino o seda resulta más suave e idóneo para tapicerías. El tejido de bambú es un 60% más absorbente que el algodón, además de ser antibacteriano natural, hipoalérgico y muy transpirable. El sisal es una fibra basta y dura, que no absorbe humedad fácilmente y que resiste el deterioro del agua salada, siendo ideal para alfombras. El yute, también resistente, se emplea en pantallas de lámparas o cubiertas de sillas.
Las fibras naturales más comunes
Algodón. Se obtiene de una semilla y es la fibra más usada en el mundo. Es muy transpirable y es habitual para sábanas, lonetas, etc.
Lino. Es de origen vegetal. Es fuerte, pero se arruga con facilidad. Se emplea en ropa de cama, tapicerías...
Seda. La produce el gusano de seda. Su tacto es suave y se emplea en cortinas, tapices, alfombras, etc.
¿Fibras naturales o sintéticas?
Confortabilidad. Las naturales no desprenden olores derivados de pesticidas o fertilizantes; además, suelen ser más transpirables.
Mantenimiento. Aunque las naturales están innovando en acabados, las sintéticas permiten incorporar mejoras como fácil planchado.
Precio. Las naturales, cuyos procesos son respetuosos con el medioambiente y de comercio justo, suelen ser un 30% más caras.
Cómo mantener las telas
Algodón. Se puede lavar a máquina a un máximo de 40º. Un consejo a la hora del planchado: es mejor si la tela no está del todo seca.
Lino. Es algo más resistente y rígido que el algodón. Mejor si lo lavas en frío, ya que corre el riesgo de encoger. Evita el centrifugado.
Seda. Se trata de un material muy delicado, pero que proporciona un tacto suave muy agradable. Es mejor llevarla a la tintorería.
Redecora con pintura: fácil, rápido y económico
Cambiar tu casa con pintura es sencillo y cada vez, más limpio y saludable. Nuestro experto en pintura nos aconseja el mejor tipo de pintura y descubre las tendencias para crear ambientes más personales.
Según Joan Montava, responsable de imagen y comunicación de Industrias Titan, el mundo de la pintura está en constante evolución. Año tras año se buscan nuevos colores, técnicas y, sobre todo, productos cada vez más saludables y respetuosos con el medio ambiente. Pero también que faciliten la tarea de pintar, y el sistema monocapa es el producto estrella.
Un cambio de look fácil, limpio y económico
Cuando te planteas pintar la casa, no siempre llamas a un pintor. En nuestra web titanlux.es –afirma Montava– mostramos cómo crear ambientes con personalidad mediante la pintura, el método más económico para renovar la casa. Un ejemplo: para pintar un piso de 100m2 con el sistema "una capa", necesitarías solo dos cubetas de 5kg –con una cubres unos 50m2– para las paredes y otra para el techo. ¿Total? Un presupuesto de menos de 100€ si lo pintas tú (frente a los 500-1.200€ que costaría contratar a un pintor).
Además, las pinturas monocapa facilitan el trabajo porque, al ser más densas, con una sola pasada tapan cualquier color o imperfección, y además no producen olor, no gotean y se secan en apenas 30 minutos. Por otro lado, el mejor momento para pintar es cuando empieza el buen tiempo, porque entra más luz en casa, con lo que se ven mejor los defectos de la pared, y a la vez, puedes abrir las ventanas para que la pintura se seque con el aire.
Menos disolventes y más aceites naturales
El estado natural de la pintura es sólido, pues es un pigmento en polvo. Para poder aplicar este polvo, debe tener una consistencia líquida y para ello se utiliza agua y disolvente. Una vez hemos pintado, estos se evaporan y solo queda el pigmento. Cada vez se va reduciendo la cantidad de estos componentes químicos y se sustituyen por aceites naturales, que son mucho menos agresivos tanto para la salud como para el medio ambiente.
Tendencias y clásicos que siempre funcionan
Los colores claros continúan siendo los reyes. Pero no hablamos de los blancos de toda la vida. Son blancos rotos con un tono intenso como el canela, por ejemplo. Hay otros colores que también funcionan. En salones, tonos elegantes como los tostados, combinados con mobiliario blanco o de madera natural. Para el dormitorio principal se buscan tonos cálidos que creen ambientes relajados. Y para los recibidores, se tiende a coger una pared como protagonista dándole un efecto óxido, por ejemplo, uno de los de más éxito. Da un toque actual y es muy económico: por 15€ puedes conseguir dar personalidad a la pared en una tarde.
Pero además de paredes y suelos, son muchos los elementos de la casa que se pueden actualizar con una mano de pintura. Los muebles, los radiadores, las baldosas e incluso los suelos de madera. Hay que lijarlos bien hasta llegar a la madera original y se les puede aplicar un barniz coloreado; existen hasta 400 tonos distintos.
5 consejos para elegir el color perfecto
1. Fíjate en la orientación. Porque la luz natural de una estancia es clave en la elección del color. Si hay mucha, puedes jugar. Si hay poca, mejor opta por tonos claros. Se llevan los blancos rotos con algo de color: canela o gris piedra.
2. Controla los metros. En espacios pequeños, elige una pintura mate sedosa que aporta profundidad y sensación de amplitud. Y aunque tengas mucha luz, si tienes pocos metros son recomendables los colores claros.
3. Mide la altura. Si los techos son bajos, lo ideal es pintarlos de blanco para que no pesen visualmente. También influirán en la pintura de las paredes, que necesitará ser clara para ganar espacio.
4. Combina con los muebles. Determinan el color por su estilo y por su volumen. Un mueble de wengé, por ejemplo, pedirá colores claros y los lacados blancos permitirán tonos más intensos.
5. Selecciona el tono. Elige el color con libertad. Las principales marcas de pintura disponen de máquinas tintométricas que pueden escanear y reproducir el tono de cualquier soporte. Hay hasta 10.000 colores.
5 pasos para conseguir el mejor resultado
1. Limpia. Para que la pintura se adhiera bien y el resultado sea perfecto, debes eliminar polvo, grasa y humedad. Después, déjala secar.
2. Protege. Necesitarás trapos, papeles o plásticos para cubrir muebles y suelos. Y para zócalos, interruptores y marcos de puertas y ventanas, cinta de papel adhesivo o de carrocero.
3. Prepara. La espátula para aplicar masilla en los desperfectos. La lija para alisarla. Las brochas redondas y planas. Pinceles para detalles y cubeta y rodillo de 18 a 22 cm de fibra de nylon larga.
4. Sella. Los poros absorben pintura, de manera que en una pared sin sellar gastarás más pintura y el acabado puede ser desigual. Si la superficie es porosa, dale antes una mano de selladora.
5. Pinta. Aplica la pintura con rodillo en varias direcciones y acaba haciendo una pasada en vertical en el caso de las paredes y en una misma dirección, en el caso de los techos.
Qué nos aporta el color
• Neutros: La base perfecta. Son, además del blanco, los colores básicos que funcionan bien siempre y no pasan de moda. Beiges, blancos rotos y grises.
• Cálidos: Tonos que abrigan. Los colores cálidos arropan las estancias e incluso pueden subir algún grado la temperatura. Amarillos, rojizos y marrones.
• Fríos: Los más frescos. Son ideales para casas de climas cálidos o de veraneo. Amplían y potencian la luz. Verdes, lilas y azules.
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